Verdades incómodas del desarrollo de productos

Foto de Sohrab Salimi
Sohrab Salimi
2 min. tiempo de lectura
Este contenido fue traducido con IA. Ver original

Semana tras semana veo equipos de producto que luchan con anticuadas hojas de ruta de producto que se negociaron laboriosamente, y a veces incluso con varios trimestres de antelación, con la dirección y los stakeholders. Aquí quiero exponer las verdaderas razones por las que estas hojas de ruta normalmente conducen a resultados muy deficientes para una empresa (aunque haya las mejores intenciones detrás).

“Las dos verdades incómodas sobre el desarrollo de productos”

La primera de estas dos verdades es que la mitad de todas las ideas simplemente no funcionarán. Hay muchas razones para ello. La mayoría de las veces, los clientes simplemente no están tan entusiasmados con la idea como nosotros, así que no quieren usar el producto. A veces les gustaría tenerlo, pero es tan complicado de usar que causa más problemas que beneficios, y eso viene a ser lo mismo: los clientes no lo usan. A veces, los clientes adorarían el producto, pero resulta que el desarrollo es mucho más costoso de lo previsto y simplemente no tenemos el tiempo ni el dinero para ello.

La segunda verdad incómoda es que (incluso cuando se tienen ideas que son valiosas, utilizables y factibles) se necesitan muchas iteraciones hasta que la idea se implemente lo suficiente como para finalmente entregar el valor esperado para la empresa.

Cómo manejar correctamente estas verdades

Por experiencia puedo decir que no se puede evitar estas verdades incómodas, a pesar de haber tenido la oportunidad de trabajar con muchas personas excelentes del área de producto y tecnología. Simplemente depende de cómo se manejen estas verdades.

Los equipos débiles se esfuerzan mes tras mes siguiendo la hoja de ruta y cuando algo no funciona, le echan la culpa al stakeholder que quería esa funcionalidad. Luego intentan planificar más iteraciones, otro rediseño u otras funcionalidades que, esta vez, con suerte resolverán el problema. Si tienen suficiente dinero y tiempo y la dirección no pierde la paciencia antes, tal vez puedan llegar a la meta.

Los equipos fuertes, en cambio, pueden distinguir rápidamente las buenas ideas de las malas (sin importar de dónde provenga originalmente la idea) e iterar hacia una solución buena y efectiva. Eso se llama Product Discovery. Y por eso el Product Discovery es para mí la competencia más importante de una organización de producto. Cuando se puede construir un prototipo en pocos días en lugar de varios meses y validar la idea con la ayuda de los clientes, esto impacta tanto en la dinámica como en los resultados.

Conclusión sobre las verdades del producto

Te aconsejo que examines más de cerca esta solución maravillosamente funcional, porque puedo prometerte que detrás de cada producto exitoso hay muchas iteraciones y prototipos. Acepta estas dos verdades incómodas en lugar de luchar contra ellas y convértete en un profesional del Product Discovery.

Habla con nuestro Asistente Habla con nuestro Asistente