No Puedes Tenerlo Todo: Cómo las Prioridades Moldean Nuestras Carreras y Vidas
Pasamos la mayor parte de nuestra vida trabajando — a menudo más tiempo que con amigos y familia. Entonces, ¿no sería una pena dedicar ese tiempo a un trabajo que no te hace feliz? Pero, ¿qué es lo que realmente nos hace felices en el trabajo?
La respuesta no es el trabajo perfecto — ese trabajo no existe. La verdadera clave está en conocer tus prioridades: ¿Qué es lo que realmente importa? ¿De qué puedes prescindir? Tener prioridades claras nos ayuda a tomar mejores decisiones hoy y a construir el futuro que deseamos.
En esta primera edición de mi nueva columna mensual "From Nothing Comes Nothing" para el Kölner Stadt-Anzeiger, un diario regional de Colonia, Alemania, comparto reflexiones personales y lecciones aprendidas de mi propia trayectoria profesional — explorando cómo alinear tu trabajo con lo que más te importa puede redefinir el éxito y la felicidad.
Mi hermana y yo compartimos no solo orígenes internacionales, sino también trayectorias profesionales apasionantes. Como muchos alemanes con raíces iraníes, ambos decidimos estudiar medicina al terminar el colegio. Sin embargo, mientras mi hermana trabajó en oncología durante algunos años, después dio el salto al mundo empresarial, asumiendo roles en Facebook, Microsoft y una startup del sector salud.
En mi caso, durante la carrera de medicina me quedó claro que la curiosidad me llevaba en otra dirección. Justo después de terminar mis exámenes y la carrera de medicina, me pasé a la consultoría estratégica en Bain & Company y completé un MBA al mismo tiempo. Hoy, como fundador y CEO de Agile Academy, ayudo a empresas a gestionar transformaciones — procesos que siempre involucran personas y cambio.
Con los años, mi hermana y yo nos dimos cuenta de que las fuerzas que impulsan buenas decisiones profesionales son profundamente personales — y cambian con el tiempo.
Al principio de mi carrera, quería demostrar lo que valía. Me enfoqué en ganar más dinero, obtener prestigio y aprender todo lo posible. Sin hijos, trabajar entre 80 y 100 horas a la semana no era un problema. Fue una época emocionante — grandes proyectos, muchos viajes y un buen sueldo. Pero hoy, a los 42 años, esas condiciones ya no me van.
Ahora, mis tres hijos y apoyar a mi esposa son lo primero. El prestigio ya no importa — ya demostré lo que valgo. El dinero y el crecimiento personal siguen siendo importantes, pero mis principales prioridades son la familia y el tiempo con mis padres, que no se hacen más jóvenes.
La clave de la realización profesional está en conocer tus prioridades: ¿Qué es lo que realmente importa? ¿A qué estás dispuesto a renunciar? No existe el trabajo perfecto, pero tener prioridades claras nos ayuda a tomar mejores decisiones hoy y a dar forma al futuro que queremos.
No es solo el trabajo en sí lo que nos hace felices. En lugar de perseguir el "equilibrio entre vida y trabajo", necesitamos un equilibrio vital más amplio. El trabajo es solo una parte de la vida — junto con la familia, los amigos, los hobbies y las pasiones personales. Saber qué es importante y hacer tiempo y espacio para ello es la forma de crear una vida con sentido.
Nuestras carreras son más que una fuente de ingresos. Construyen conexiones sociales, muestran cómo contribuimos a la sociedad y nos impulsan a crecer. Y, ¿no son precisamente esos desafíos los que al final nos llenan de orgullo?
"Prioriza con esta mentalidad: no puedes tenerlo todo."
Mi recomendación:
Escribe lo que más te importa — y qué compromisos estás dispuesto a aceptar. Prioriza con la idea clara de que no puedes tenerlo todo.
Después pregúntate: ¿Tu vida actual refleja esas prioridades? Si la respuesta es sí, genial — pero ten en cuenta que las cosas pueden cambiar en 3 a 5 años. Anticipa esos cambios y ajusta tu rumbo con tiempo.
Si la respuesta es no, es momento de hacer un cambio. Eso no siempre significa dejar tu trabajo actual de inmediato. Muchas veces puedes empezar a hacer cambios desde donde estás. Si eso no es posible, tener claridad te ayudará a tomar una nueva dirección con confianza.
La felicidad no se encuentra solo en tu trabajo — está en el panorama completo de tu vida. Mejorar ese panorama es un proceso continuo — a veces con pequeños pasos, a veces con grandes cambios.
Una reflexión final:
En mi cumpleaños número 40, mi padre dijo con una sonrisa:
"Si te despiertas por la mañana y no sientes dolor, es que estás muerto."
Con la vida pasa lo mismo: sin cambio, se estanca; sin desafíos, se vuelve aburrida.
Así que toma las riendas de tu vida — no busques la felicidad solo en tu carrera. Encuéntrala en el conjunto.