La lección de 14.000 millones de euros de la industria automotriz
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Hablemos de lo que pasó cuando VW finalmente se dio cuenta de que el software importaba.
A mediados de la década de 2010, cuando los vehículos definidos por software de Tesla empezaron a transformar el mercado, los fabricantes alemanes de automóviles se enfrentaron a la realidad: no tenían capacidad interna de software. Después de años externalizando todo a proveedores como Bosch, Continental e integradores de sistemas, no podían crear una experiencia competitiva dentro del vehículo por su cuenta.
La respuesta de VW fue CARIAD —una filial de software lanzada para centralizar y controlar el desarrollo de software en todo el Grupo VW (Volkswagen, Audi, Porsche, etc.). La ambición era clara: alcanzar a Tesla, construir una plataforma de software unificada y recuperar el control.
¿El resultado? Un fracaso de 14.000 millones de euros.
Para 2024, CARIAD tenía:
- 2.000 millones de euros en pérdidas anuales
- Más de 2.000 recortes de empleo anunciados
- Lanzamientos de vehículos retrasados — ID.3 y otros modelos aplazados años
- Desastres de calidad de software — sistemas de infoentretenimiento con errores, actualizaciones over-the-air fallidas
- Caos organizativo — múltiples reestructuraciones, rotación de liderazgo
A pesar de la inversión masiva, VW no pudo resolver lo que parecía un problema sencillo: crear buen software. No porque les faltara dinero. No porque contrataran a las personas equivocadas. Sino porque el aprendizaje organizacional no se puede comprar retroactivamente.
Cuando externalizas una capacidad durante años, por no decir décadas, no solo pierdes habilidades técnicas. Pierdes la cultura, los procesos, los patrones de toma de decisiones y el conocimiento institucional que hacen posible la ejecución. Puedes contratar ingenieros talentosos, pero si tu organización no sabe cómo trabajar con software —cómo iterar, probar, priorizar o integrar entre equipos— esos ingenieros no pueden tener éxito.
Tesla no enfrentó este problema porque nunca externalizó el software. Desde el principio, el software se trató como fundamental. Los ingenieros trabajaban directamente en los vehículos. Los equipos de software y hardware estaban integrados. Las iteraciones ocurrían rápidamente. Toda la organización aprendía junta.
VW intentó añadir capacidad de software a una estructura diseñada para otra cosa. No funcionó. Y 14.000 millones de euros después, siguen rezagados.
La lección no es «nunca colaborar». La lección es: no puedes externalizar capacidades estratégicas y esperar reconstruirlas después.