Cambios en el desarrollo organizacional
El cambio es la moneda de toda organización que tiene que ver con el desarrollo, la mejora o el mantenimiento de software. El cambio abarca la automatización de los procesos empresariales, los métodos de trabajo e incluso la tecnología en la que se basa el software.
Hay muy pocos cambios significativos que se produzcan sin ninguna fricción. Para que los cambios tengan lugar, hay que ser capaz de reconocer la necesidad de resolver un problema y sus ventajas, para así superar la inercia, identificar los trabajos necesarios para una solución y finalmente implementarla.
Recientemente me compré un par de zapatos nuevos, algo que debería haber hecho hace mucho tiempo. Hace tres años me había comprado unos mocasines italianos que había usado casi a diario durante el último año. El cuero se había vuelto muy suave y al final de estos tres años se habían convertido en buenos y viejos amigos realmente cómodos. Desafortunadamente, las suelas estaban desgastadas y debido al método de fabricación de los zapatos, no podían ser reparadas. En general, los consultores con zapatos desgastados, por mucho que su dueño los aprecie, no son considerados muy serios.
El agujero en la suela y la necesidad de ganar dinero crearon en mí la necesidad de cambiar algo. El impulso definitivo para superar mi inercia lo recibí cuando descubrí que la semana siguiente tenía una reunión importante.
¿Por qué tememos al cambio?
¿Por qué existía esa inercia para provocar un cambio? A diferencia de mi esposa, no puedo pedir diez pares de zapatos por internet y devolver siete de ellos por cualquier motivo. Por un lado, había una necesidad urgente, ya que las suelas desgastadas eran claramente visibles para cualquiera a mi alrededor. Por otro lado, soy difícil de complacer cuando se trata de zapatos. Ir de compras es para mí tan agradable como un examen de próstata y, por lo tanto, debería evitarse a toda costa. La decisión de cambiar (ir de compras) significa que hay que invertir tiempo y esfuerzo. Casi cualquier cambio significativo en una organización requiere igualmente una inversión de tiempo, esfuerzo y racionalización para superar la inercia cotidiana y poder abordar un cambio.
Provocar cambios positivos
Superar la inercia reconociendo una necesidad y teniendo presente las ventajas del cambio es solo el primer paso en el camino hacia el cambio. Todos los líderes saben que encontrar la solución correcta requiere un gran esfuerzo y mucha dedicación.
Un equipo que ha decidido cambiar su forma de trabajar tendrá que revisar y evaluar los métodos de desarrollo de Agile, Lean o incluso los métodos clásicos para encontrar la solución que se adapte a sus necesidades y su cultura.
Este proceso no se diferencia realmente de comprar zapatos nuevos. La historia de los zapatos continúa con una excursión a un centro comercial con dos grandes almacenes. Una vez allí, comenzó mi proceso de analizar las diferentes opciones. El proceso consistió en perder una hora en una de las tiendas, donde me dijeron que no tenían ese tipo de zapatos en talla 10,5 (US) en stock. Solo me ofrecieron un par en talla 11 para probar, así que fui al otro almacén, donde finalmente compré un par de zapatos (mi marca habitual en elegante negro).
Al igual que un equipo que quiere decidirse por un nuevo framework de desarrollo, tuve que sopesar las alternativas, probarlas (una especie de prototipo) y luego negociar el cierre. En los cambios siempre hay fricción.
Implementar cambios con propósito
Una vez que en una organización se ha decidido cómo satisfacer la necesidad, llega la implementación. Independientemente de todo el trabajo de base realizado hasta ese momento, son necesarios esfuerzos importantes pero no suficientes, y a veces incluso sufrimiento y dolor, para que estos cambios puedan implementarse. Los equipos que siguen Agile, Kanban o incluso el método de cascada deben aprender nuevos conceptos, practicar estos métodos y entender qué errores se van a cometer.
Volviendo a mi historia: ahora tengo una ampolla en el pie. Los cambios en un proceso organizacional puede que no provoquen el mismo dolor físico que una ampolla causada por un zapato nuevo. Sin embargo, hay que reflexionar sobre si el precio del cambio no es mayor que los beneficios esperados.
Conclusión: Desarrollo organizacional
Al final, el cambio es inevitable, ya se trate de zapatos nuevos o de mejoras en los procesos. No se trata tanto de si cambiamos algo, sino más bien de cuándo lo cambiamos y cuán grande debe ser la necesidad para que el esfuerzo y la adaptación que acompañan a cada cambio valgan la pena.
Este texto proviene del blog de SPaMCAST y fue traducido al español.
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